domingo, 17 de septiembre de 2017

“Calle de París en un día de lluvia”, obra de Gustave Caillebotte de 1877.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

 “Carlos el Temerario portando el Toisón de Oro”, óleo de 1460 de Rogier van der Weyden (1399 – 1464), pintor primitivo flamenco.

viernes, 8 de septiembre de 2017

“Cuando leas esta carta”, novela de Vicente Gramaje
Resumen: Víctor, médico, ha colgado temporalmente el estetoscopio y la bata y, al menos por un año, ha decidido dejar su consulta. Necesita asumir la muerte de su esposa y superar la crisis que le ha ocasionado esa muerte, pero también recuperar la fe en la medicina y la confianza en sí mismo. Parte de viaje por el norte de Marruecos, donde asiste al hallazgo de una antigua fosa común llena de restos de soldados españoles masacrados en el Desastre de Annual, en 1921. Víctor encuentra algo que se lleva consigo como inofensivo recuerdo: una botella lacrada en cuyo interior hay una carta con una dirección, que un tal capitán Gimeno, ante la certeza de su muerte, escribió a quien se supone era su mujer o su novia. Sin haberla leído, Víctor siente que debe hacer todo lo que esté en sus manos para entregar esta carta. Comienza su aventura siguiendo el rastro de vidas desconocidas, con la ayuda de un amigo detective privado y principalmente de Claudia, capitán del ejército destinada en Melilla, la mujer que pueda enseñarle el camino de regreso del dolor y recomponer su vida.
La narración alterna el momento actual y la época correspondiente a la Guerra del Rif en 1921: el Desastre de Annual y el asedio y posterior matanza de Monte Arruit. Una masacre que fue imposible silenciarla a la opinión pública, aunque no hubiese finalmente responsabilidades políticas.
Una novela de prosa sencilla y amena, que en muchas páginas se centra más en los pensamientos y sentimientos de los soldados ante el momento y las circunstancias que les han tocado vivir.

Lógicamente hay referencias a El Expediente Picasso, informe de todo lo que pasó en aquel nefasto episodio de nuestra historia. Hay, también, en la novela un honesto homenaje a la memoria de los que murieron o desaparecieron por la ineptitud de los que los enviaron a la muerte.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Este busto de Antonio Machado es copia exacta del busto que realizó Emiliano Barral y que desapareció con su muerte. Hizo una réplica exacta su hermano Pedro Barral que se conserva em la Casa –Museo de Machado en Segovia.

De “Poemas de Leonor”, escritos después de su muerte el 1 de agosto de 1912


Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

viernes, 1 de septiembre de 2017

ESTHER ORTEGA, actriz española de cine, teatro y tv. Quizá se la recuerda por su papel en la serie “Desaparecida” de TVE.

lunes, 28 de agosto de 2017

En “La hija de Cayetana”, la novela de Carmen Posadas nos cuenta una historia real de María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, decimotercera duquesa de Alba (1762-1802), superficial y caprichosa, pero una de las mujeres más carismáticas de finales del siglo XVIII, casada con su primo José Álvarez de Toledo y Gonzaga, marqués de Villafranca del Bierzo y duque de Medina Sidonia.
Cayetana, la XIII duquesa de Alba, nacida en Sevilla, no tuvo una infancia idílica. A los ocho años perdió a su padre. Al carecer de hermanos, se convirtió en la heredera de todos los títulos nobiliarios de su padre, así como los que dejara su abuelo, Fernando de Silva y Álvarez de Toledo.
Aparte de la monarquía, la Casa de Alba pugnaba en popularidad y poder con los duques de Osuna, el otro gran apellido. Para demostrar quién podía abarcar y ostentar más, no eran raras las fiestas en las que la aristócrata abría sus palacios de La Moncloa y de Buenavista a la gente de a pie, incluidos poetas e intelectuales.
A la duquesa de Alba le regalaron una niña mulata, María de la Luz. Ella se enamoró de esta niña, la adoraba, la hizo su hija legal, la crio como si fuera su propia hija y al morir en 1802, la dejó una fortuna, pero de aquella niña no se sabe prácticamente nada. Aunque hay documentación suficiente que acredita el afecto que despertó la pequeña en la Duquesa y el espacio que ocupó en su vida.
Al no tener hijos, fue su primo Carlos Miguel Fitz James Stuart y Silva quien heredó las propiedades y los títulos. Ahí terminó la estirpe de los Álvarez de Toledo y los herederos dela Casa de Alba comenzarona apellidarse Fitz James Stuart.
Seguramente, de no haber muerto Cayetana a los 40 años, la vida de María Luz hubiera sido muy distinta.
La madre biológica de la niña era una esclava embarazada por el hijo del patrón, a la que arrebatan la niña.
En aquellos tiempos existía la esclavitud en España. Con todo el desparpajo y hasta como un detalle de buen gusto, era tener esclavos negros vestidos de librea y criaditas negras.
La novela confronta la historia de estas dos madres, la duquesa de Alba y esa esclava negra a la que le arrancan la niña con dieciocho años, apenas unos meses después de dar a luz.
Al tiempo que conocemos la historia de esta niña, hija de una esclava cubana, conoceremos los entresijos de la corte de Carlos IV, la presencia de personajes como Goya y Godoy, las intrigas, venganzas y amoríos en aquella España decadente o la vida de los esclavos en España a través de su madre, que no cejará en su empeño por recuperar a su hija.
Goya, que había sido invitado por la duquesa, su mecenas, a pasar una temporada con ella en su casa de Sanlúcar de Barrameda, hizo un dibujo, que custodia el Museo del Prado, en el que se la puede ver con ella en brazos.

Es la misma niña que tira del vestido de «la Beata» –Rafaela Luisa Velázquez, camarista de la duquesa– en otro de los lienzos, junto a Tomás de Berganza, hijo del mayordomo.

lunes, 21 de agosto de 2017

“Color rojo puro, color amarillo puro, color azul puro” de 1921 de Aleksandr Rodchenko (1891 – 1956) alineado con los bolcheviques, fundó la corriente llamada constructivismo ruso.
La Revolución de Octubre, con la emergencia del poder de los soviets trasforma el debate artístico en una compleja reflexión sobre las condiciones de trabajo, la naturaleza de la producción y los elementos que intervienen en la construcción. En ese modelo de sociedad las artes se situaron en el centro de los debates ideológicos, políticos y económicos.

Desaparece la pintura de caballete y esa radicalidad en los cambios se manifiesta en esta pintura de Rodchenko de 1921, tratando de reflejar el final de las imágenes bidimensionales que habían representado a la pintura hasta entonces. Era un gesto radical, un rechazo a cualquier representación que pueda conducir a la ilusión.